Plan Diocesano Pastoral

 

Con mucha alegría presentamos a la Iglesia que peregrina en Tabasco el texto del Plan Pastoral que conducirá nuestras acciones pastorales en el trienio 2007-2009.

Muchos recordarán aquel enero del año 2001, en que como fruto del Jubileo 2000, el entonces Obispo de Tabasco, Don Florencio Olvera Ochoa, convocaba a la diócesis para decidir una nueva etapa: pasar del Jubileo 2000 al proceso de planificación pastoral, que con el correr del tiempo, nos llevaría a la realización del Plan Pastoral.

Este camino se ve detenido cuando Don Florencio es enviado como Obispo de Cuernavaca en el año 2002, pues al quedar sede vacante, todos estos trabajos deben esperar la decisión del nuevo obispo.

Al llegar a esta querida diócesis de Tabasco, en abril del año 2003, me fue grato encontrarme con la noticia de que había un camino de planeación pastoral, mismo que asumí desde el inicio del ministerio episcopal.

Es importante señalar que la comunión eclesial, conductora de nuestro proceso, llevará al Obispo a un estilo pastoral cada vez más abierto a la colaboración de todos en donde se establezca una profunda interrelación con todos los agentes y estructuras pastorales.

Invito a toda la diócesis a repensar nuestra Iglesia a la luz de la enseñanza del Papa Juan Pablo II en su Exhortación Apostólica Pastores Gregis: “La Iglesia es una comunión orgánica que se realiza coordinando los diversos carismas, ministerios y servicios para la consecución del bien común que es la salvación. El Obispo es responsable de lograr ésta unidad en la diversidad, favoreciendo, como se dijo en la Asamblea sinodal, la sinergia de los diferentes agentes, de tal modo que sea posible recorrer juntos el camino común de fe y misión” (n. 44). Por esto, el Obispo no es un moderador de la vida pastoral sino un gestor y promotor de ella al estilo de Jesús, el Buen Pastor.

El Plan Pastoral Diocesano, fruto de la comunión eclesial en su organicidad, exige la participación de todas las categorías de fieles, en cuanto corresponsables del bien de la Iglesia particular, de la cual forman parte. Si algún agente o nivel de Iglesia no participa está dañando a la comunión eclesial y al proceso pastoral.

Lo que garantiza la autenticidad de la comunión orgánica, nos dice el Papa Juan Pablo II, es la acción del Espíritu, que actúa tanto en la responsabilidad del Obispo como en la participación de los fieles en ella. En efecto, sigue diciendo el Papa, es el Espíritu quien, dando origen tanto a la igualdad bautismal de todos los fieles como a la diversidad carismática y ministerial de cada uno, es capaz de realizar eficazmente la comunión (PG 44). Por esto mismo, el trienio pastoral que conducirá el Plan Pastoral es necesario esté permanentemente iluminado por la acción del Espíritu Santo y así evitar los tecnicismos o voluntarismos no convenientes al trabajo pastoral.

Ponemos hoy en manos de los diversos agentes y estructuras pastorales el fruto del trabajo realizado. Hemos llegado a una meta, pero esta meta nos invita a participar en la realización de otra; por tanto, el Obispo debe esforzarse en suscitar en su Iglesia particular estructuras de comunión y participación que permitan escuchar al Espíritu que habla y vive en los fieles, para impulsarlos a poner en práctica lo que el mismo Espíritu sugiere para el auténtico bien de la Iglesia.

Que nuestra Señora de Cupilco, patrona de Tabasco, nos bendiga en su Hijo Jesús para que seamos fieles al llamado que El nos ha hecho para ser discípulos y misioneros de suyos y en El tengamos vida.

                                        

+Benjamín Castillo Plascencia

XII Obispo de Tabasco

 

 

Nuestro Plan Pastoral